El origen de la vida

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Tierra primitiva
El problema del origen de la vida es sin duda uno de los más sugestivos, pero también el más difícil de afrontar. Sin embargo, el estado actual de la ciencia permite proponer una hipótesis aceptable.

Es evidente que todos los organismos vivos están esencialmente compuestos de sustancias orgánicas: glúcidos, sustancias proteicas, lípidos y ácidos nucleicos. Oparin, George Wad, Stanley Miller y otros científicos, aunque con planteamientos diferentes, han elaborado hipótesis sobre la formación de esos componentes esenciales e iniciales de los organismos vivos.

En esta cuestión es preciso retroceder a los tiempos en que se formó la Tierra, probablemente por condensación del polvillo cósmico alrededor de un núcleo primitivo a temperatura muy elevada. Después, como consecuencia de un progresivo enfriamiento, se consolidó la corteza terrestre separándose del agua y circundándose de una atmósfera en un principio fundamentalmente compuesta de vapor de agua, amoníaco, hidrógeno, etc., de esas sustancias orgánicas, por la acción de descargas eléctricas o de rayos ultravioleta, se formaron probablemente los primeros compuestos orgánicos simples.

Sometiendo a descargas eléctricas continuas una mezcla de agua, metano, amoníaco e hidrógeno durante varios días, se ha obtenido cierta cantidad de aminoácidos, entre los cuales se encuentra la alanina, uno de los compuestos más frecuentes de las proteínas, además de ácidos orgánicos, urea y azúcares. Así en los océanos, se habría acumulado gradualmente gran cantidad de sustancias orgánicas producidas en el propio mar, o bien en la atmósfera.

En la superficie de los mares se habría formado una fina capa constituida por una solución que contendría esos primeros productos orgánicos. Es sabido que las sustancias orgánicas son perecederas a corto plazo, ya sea por la acción disgregadora de los organismos vivos o por un proceso de oxidación; en este caso, la intervención de los primeros se ha de excluir porque es obvio que no existía entonces ninguna forma de vida. En lo que se refiere al oxígeno, es opinión de la inmensa mayoría de los investigadores que en ese período no había oxígeno libre, sino que se envontraba fijado exclusivamente en el agua o en forma de óxidos.

En ausencia de fuerzas destructivas, las primeras sustancias orgánicas formadas es lógico que pudieran mantenerse mucho tiempo, y por tanto, acumularse.

Las moléculas más pequeñas, como consecuencia de sus movimientos en el seno del agua y de sus continuos y recíprocos choques, tendían a disgregarse; en cambio, las mayores, dotadas de movimientos más lentos, no tan sólo mantenían su estructura, sino que se asociaban entre sí y capturaban a otras moléculas menores, formando agregados moleculares de creciente complejidad y con estructura bien definida.

Tal es la teoría de los coacervados de Oparin, es decir, de los grupos de moléculas proteicas que se reunían en gotitas formando un sistema. En la teoría de Oparin no falta la intervención de fuerzas selectivas, las cuales habrían favorecido solamente a aquellos coacervados capacitados para la autosíntesis, o sea con posibilidad de crecer, sustituidos en el proceso selectivo por otros más eficientes, que sucesivamente se formaron.

El crecimiento y la reproducción son prerrogativas de los organismos vivos, pero todavía no se sabe cuándo y cómo los grupos moleculares grandes y complejos se perfeccionaron hasta convertirse en verdaderas estructuras celulares (ver el universo celular). Es posible que los primeros agregados moleculares hubiesen obtenido su energía de las otras moléculas orgánicas presentes en la solución marina, utilizando como primer medio los rayos solares ultravioleta y, a continuación, procesos rudimentarios de fermentación. A causa de que en los tiempos remotos la atmósfera carecía de oxígeno, las primeras fermentaciones debieron generarse por un sistema productor de anhídrido carbónico

Video - El origen de la vida Un recorrido a través de la historia de la Tierra y cómo inició y evolucionó la vida en ella