Las estrellas y sus características [2]

Continuamos con la segunda parte de las características de las estrellas.

Diámetro y masa.

Determinar el diámetro de las estrellas es también un gran problema ya que los mayores telescopios muestran sólo puntos y no discos. En 1930, Albert Michelson, aplicando interferómetros (aparato para realizar mediciones muy precisas), logró medir el diámetro de algunas supergigantes relativamente cercanas, como Antares y Betelgeuse; la primera resultó tener un diámetro 400 veces mayor que el Sol, y la segunda unas 300 veces más grande.

Existen estrellas con diámetros centenares de veces mayores que el Sol y otras con diámetros casi iguales al de éste. Puede afirmarse que los diámetros estelares varían desde 10.000 kilómetros a 1.000 millones de kilómetros, pero la mayoría de las estrellas de la secuencia principal tienen diámetros comprendidos entre 0,5 (enanas rojas) y 10 diámetros solares.

Para calcular las masas de las estrellas, en 1924, Arthur Stanley Eddington (1882-1944), encontró por vía teórica la existencia de una relación entre masa y luminosidad (las estrellas de masa mayor son también las más luminosas), relación que había sido ya descubierta empíricamente sobre la base de las pocas estrellas de las que se conocían la masa y la luminosidad.

Las masas varían entre límites bastantes más pequeños que los volúmenes, pasando de unas 0,2 a 50 veces la masa solar. Por consiguiente, la densidad media de las estrellas gigantes rojas resulta del orden de .0,0001 g/cm³. Véase algunos ejemplos: el Sol, que es una estrella, tiene una densidad poco mayor que la del agua, o sea 1,41 g/cm³; Antares, una supergigante roja, una millonésima de la del agua; una enana blanca, como la compañera de Sirio, llamada Sirio B, con la misma masa que el sol y un diámetro sólo 4 veces el de la tierra, tiene una densidad de 60.000 veces la del agua.

Con tan enorme densidad, el gas que constituye la enana blanca se encuentra en un estado degenerado.

En este video verémos el diámetro de algunas estrellas comparadas con la de nuestro Sol